¿Abres una aplicación y te da tiempo a mirar por la ventana mientras carga? ¿El teclado tarda en responder o el teléfono se queda pensando más de la cuenta? Cuando pensamos “mi móvil va muy lento”, lo primero que se nos pasa por la cabeza es cambiarlo por uno nuevo. Sin embargo, muchas veces el problema puede solucionarse con unos cuantos ajustes sencillos.
Antes de jubilar el teléfono, prueba estos pasos. Puede que todavía le quede más vida de la que puedas pensar.
Un móvil puede perder velocidad por diferentes motivos. El paso del tiempo influye, pero no siempre es el principal culpable. La falta de espacio, las aplicaciones abiertas, las actualizaciones pendientes o una conexión deficiente también afectan a su funcionamiento.
Las fotografías, los vídeos, los documentos descargados y las aplicaciones ocupan cada vez más espacio. Cuando el almacenamiento está prácticamente completo, el sistema tiene menos margen para trabajar y el móvil puede tardar más en abrir aplicaciones o ejecutar tareas.
Puedes comprobar el espacio disponible desde los ajustes del teléfono, normalmente dentro de los apartados Almacenamiento, Mantenimiento del dispositivo o General.

Muchas aplicaciones siguen activas en segundo plano aunque no aparezcan en la pantalla. Esto significa que pueden continuar consumiendo batería, memoria RAM y datos móviles.
Las redes sociales, los juegos, las aplicaciones de vídeo y algunas herramientas de edición suelen necesitar bastantes recursos. Si tienes instaladas muchas aplicaciones que apenas utilizas, ha llegado el momento de hacer limpieza.
Las actualizaciones no solo sirven para añadir funciones. También corrigen fallos, mejoran la seguridad y pueden optimizar el rendimiento.
Mantener actualizado el sistema operativo y las aplicaciones ayuda a evitar errores. Eso sí, en móviles muy antiguos, algunas versiones nuevas pueden exigir más recursos de los que el dispositivo puede ofrecer.
Con el uso, la batería pierde capacidad. En algunos dispositivos, el sistema puede limitar el rendimiento para evitar apagados inesperados o problemas de temperatura.
Si el móvil se descarga demasiado rápido, se apaga aunque todavía marque batería o se calienta con facilidad, conviene revisar su estado en un servicio técnico.
No hace falta empezar con medidas complicadas. Lo mejor es probar las siguientes soluciones en orden y comprobar después de cada una si el teléfono responde mejor.
Sí, parece el consejo típico del vecino informático, pero funciona. Reiniciar el dispositivo cierra procesos bloqueados, libera memoria temporal y permite que el sistema empiece de nuevo.
Si hace semanas que no apagas el teléfono, este sencillo gesto puede mejorar bastante su fluidez.
Revisa la galería, la carpeta de descargas y las aplicaciones instaladas. Elimina aquello que ya no necesites y guarda en la nube o en un ordenador las fotografías y vídeos importantes.
También puedes borrar:
Si quieres más detalle, tenemos un post muy visitado con el que aprenderás a liberar varios GB en tu móvil en menos de cinco minutos.
Como orientación general, intenta mantener libre al menos entre un 10 % y un 20 % del almacenamiento. No es una cifra mágica, pero proporciona al sistema suficiente margen para crear archivos temporales y gestionar las aplicaciones.
La caché está formada por archivos temporales que permiten cargar algunos contenidos más rápido. Con el tiempo, estos archivos pueden acumularse demasiado o provocar errores.
En Android puedes borrar la caché desde los ajustes de cada aplicación. En iPhone, dependiendo de la app, puede ser necesario eliminarla y volver a instalarla.
Ten cuidado: borrar la caché no es lo mismo que borrar los datos. Si eliminas todos los datos de una aplicación, podrías cerrar tu sesión o perder configuraciones guardadas.
Consulta qué aplicaciones utilizan más batería, almacenamiento o datos. Si encuentras alguna que apenas usas y consume muchos recursos, desinstálala o busca una alternativa más ligera.
Evita también instalar aplicaciones que prometen acelerar el móvil de forma milagrosa. Algunas añaden publicidad, consumen todavía más recursos o solicitan permisos innecesarios.
Entra en los ajustes y comprueba si tienes alguna actualización pendiente. Hazlo conectado a una red wifi estable y, preferiblemente, con el móvil cargándose.
Puedes consultar las recomendaciones oficiales del centro de ayuda de Android o del soporte técnico de Apple según el dispositivo que utilices.
Los fondos animados, los widgets y las transiciones pueden ralentizar los móviles con menos potencia. Utilizar un fondo estático, reducir el número de widgets y simplificar la pantalla de inicio puede ayudar.
No convertirá un móvil antiguo en uno recién estrenado, pero hará que el sistema se sienta más ligero.
Si has probado todos los pasos anteriores y el problema continúa, toca investigar un poco más.
La aparición constante de publicidad, el aumento inesperado del consumo de datos o la instalación de aplicaciones desconocidas pueden indicar la presencia de software no deseado.
Descarga aplicaciones únicamente desde las tiendas oficiales y revisa los permisos concedidos. Una calculadora, por ejemplo, no debería necesitar acceso a tus contactos o al micrófono.
Restablecer el móvil a sus valores de fábrica elimina aplicaciones, archivos y configuraciones. Por eso, antes debes guardar tus fotografías, contactos, documentos y conversaciones importantes.
Esta medida puede solucionar problemas persistentes provocados por archivos dañados o configuraciones incorrectas.
Cuando el móvil tiene varios años, la batería está degradada o el almacenamiento interno comienza a fallar, una reparación puede mejorar su rendimiento. Pide presupuesto y compáralo con el precio de un dispositivo nuevo antes de decidir.
A veces el teléfono funciona correctamente, pero las páginas, los vídeos o las aplicaciones tardan en cargar. En ese caso, el problema podría estar en la conexión a internet.
Prueba a cambiar de wifi a datos móviles, activa y desactiva el modo avión o reinicia el router. También puedes comprobar si otros dispositivos conectados a la misma red funcionan con normalidad.
Consejo Populoos: antes de echarle la culpa al móvil, fíjate en cuándo aparece la lentitud. Si solo ocurre al navegar, ver vídeos o enviar archivos, quizá necesites revisar tu wifi o tu tarifa móvil. En Populoos encontrarás tarifas móviles baratas y sin permanencia para seguir conectado sin complicaciones ni letra pequeña.
Cuando pienses “mi móvil va muy lento”, no des por hecho que ha llegado el momento de cambiarlo. Reiniciarlo, liberar espacio, actualizar el sistema y revisar las aplicaciones suele solucionar buena parte de los problemas.
Y recuerda: si el teléfono solo se atasca cuando necesita internet, puede que el culpable no esté en tu bolsillo, sino en la conexión. Porque hasta el mejor móvil necesita una buena red para comunicarse con el mundo.
¿Tu móvil va muy lento? Revisa las causas más comunes y sigue estos pasos para recuperar su velocidad. Ponlos en práctica y dale una segunda vida.
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